14.2.12

14.02.2012
SOBRE EL CAMINO ESPIRITUAL Y LOS MAESTROS ESPIRITUALES


*Fragmentos del libro "La Ola es el Mar" Ed. Desclée De Brouwer. Una entrevista hecha por Christoph Quarch(1) a Williguis Jäguer(2) sobre espiritualidad mística.
Los fragmentos corresponden específicamente al capítulo 2 "Muchos senderos pero una sola cima" Pág. 77


Las preguntas hechas por Christoph Quarch las marco en negritas, mientras las respuestas de Wiliguis Jäguer están en texto normal.




[...] De cualquier forma, aumenta el número de personas que se dirigen hacia la espiritualidad oriental, convencidas por lo visto, de poder satisfacer mejor sus anhelos espirituales por ese camino. En cambio, alguien tan destacado como el Dalai Lama recomienda a sus admiradores europeos que permanezcan dentro de su tradición cultural cristiana. ¿Está usted de acuerdo con el Dalai Lama?


Me parece de gran importancia permanecer en las tradiciones espirituales que han sido muy experimentadas. En ellas se nos brindan posibilidades de interpretación comprensibles, así como indicadores tanto para la vida cotidiana como para el tratamiento de las experiencias místicas. Los senderos espirituales clásicos son algo así como mapas de la mente que permiten  conocer con bastante certeza en qué punto se encuentra uno y qué desarrollos espirituales quedan por recorrer. Pero por supuesto, hay diferencias entre los distintos senderos. Cada uno ha establecido su indicador propio aunque, en el fondo, sus estructuras básicas son muy parecidas. Todas apuntan hacia la misma cima.




¿En qué tradiciones espirituales está pensando?


En el cristianismo tenemos la espiritualidad de la contemplación, que ha caído más bien en el olvido. En el budismo está el zen y el vipassana, en el ámbito hindú las variantes del yoga: krya-yoga, raja-yoga y el yoga de Patanjali. En el islam está el sufismo, en el judaísmo la cábala.




¿Qué relación hay entre estos caminos espirituales? ¿Se excluyen entre sí, se complementan, se puede caminar por dos a la vez, o hay que decidirse por uno?


Todos estos caminos son senderos de subida hacia la misma cima de la montaña. Uno va por la derecha, el otro por la izquierda, uno es más empinado, el otro más cómodo. Pero al final todos llevan a la misma meta. Sus características dependen de la tradición y cultura religiosa a que perteneczcan. Ilustrándolo con una imagen, las religiones son las diferentes zonas climáticas que predominan en las laderas de la montaña: norte, sur, este, oeste. Quien comienza la subida, no conoce al principio nada más que su entorno, o tan sólo ve que otra región es muy distinta a la suya. Aún no sospecha que finalmente entrará en una zona en que los caminos se irán acercando. Y, al final de todo, cuando ya haya rebasado el nivel de las nubes y alcanzado la región de la cumbre, verá que los numerosos buscadores de la cima han estado siempre caminando por la misma montaña teniendo la misma meta.




Suena como si criticara las religiones o, al menos, las confesiones. *(Por confesiones se entiende "iglesias" o "comunidades religiosas")


Por supuesto que tomo una postura crítica ante las religiones. Sobre todo estoy en contra de toda costra, en contra de estructuras rígidas y absolutas. Pero no olvido que mi religión cristiana me ha puesto en el camino; no sé dónde estaría hoy sin el acceso cristiano hacia lo religioso.
Las confesiones son puntos de encuentro, umbrales por los que muchas personas llegan al camino espiritual. Ahí radica su valor, que no disminuye por el hecho de que, en algún momento del camino espiritual, se alcance un punto en que se superen las confesiones. Por que lo que es experimentar a Dios, experimentarlo realmente, eso no es posible dentro del corsé de las confesiones. Con ello, y lo recalco, no me refiero a ningún sincretismo. Todo lo contrario: las religiones deben coexistir. Necesitamos las múltiples "vidrieras" que nos indican algo de la luz que está  detrás de ellas.  Lo que no deben hacer es pretender que son las únicas que poseen la verdad, sino conducir a sus seguidores a la experiencia de lo que anuncian sus escrituras sagradas. Pero no deben intentar retenerlos en sus respectivas confesiones.


¿Pero qué camino es el correcto para cada persona?


Los que encuentran el camino místico en su propia tradición religiosa no tienen que buscarlo en otras religiones. Pero esto resulta extraordinariamente difícil en la religiosidad cristiana contemporánea. No se enseña la contemplación. No hay maestros místicos ni caminos espirituales que apunten desde un principio a la experiencia de lo divino.
Quien busca esto no suele tener otra elección que orientarse en tradiciones religiosas diferentes. Pero no necesariamente tiene que ser así; de ahí mi afán por desenterrar la herencia mística del cristianismo y resucitarla nuevamente.
Se trata de tesoros insospechados que para nada son inferiores a las llamadas religiones místicas orientales.


[...] Considerando a esta gran número de personas (*se refiere a una lista de místicos cristianos citados por Jäguer), habrá que plantearse la pregunta de si es necesario ocuparse de la mística budista o hindú.


No diría yo esto, pues resulta extraordinariamente provechoso ocuparse de las tradiciones espirituales de Oriente. En lo que a mí se refiere, sólo gracias a mi larga práctica del zen me he dado cuenta de que la mística cristiana, en su esencia, enseña exactamente lo mismo que las escuelas zen. En otras palabras, sólo dando un rodeo por el Japón he sido capaz de percibir y apreciar los tesoros de la propia tradición cristiana.


Ha mencionado a los llamados fundadores de las religiones, diciendo que no fue su intención establecer religiones. ¿En qué consiste la relevancia de Buda o Jesús desde el punto de vista de la mística?


Para mi, la importancia de Jesús y de Buda radica sobre todo en el hecho de haber alcanzado lo que podemos alcanzar como personas que somos: han experimentado la realidad primera, esforzándose en transmitir esta experiencia a otras personas e indicando caminos para que otros sean capaces de llegar a realizar la misma experiencia. Por ello son para nosotros así como guías y acompañantes en el camino interior.


Parece idéntico a lo que se conoce como "imitación de Jesucristo"


Sí, pero con un aspecto añadido: hay personas que en el camino interior necesitan figuras de identificación; éstas son algo más que simples ideales. No se intenta únicamente imitar su ejemplo sino unificarse con ellos en el abismamiento contemplativo. Este tipo de prácticas cobra especial importancia en el budismo tibetano. En ellas se acostumbra llevar a cabo la unificación con la imagen de una divinidad o de un bodhisattva mediante visualizaciones o imaginaciones. Más aún: se trata de convertirse en esa realidad que se revela en la imagen. Conocemos algo parecido en los iconos en el cristianismo ortodoxo. Para los ortodoxos devotos los iconos son ventanas que permiten una mirada a la trascendencia. Son, por así decir, el punto de sutura entre los dos niveles de realidad.


Suponiendo que estamos realmente en el umbral de una nueva fase de la evolución de la conciencia y de una época espiritual, ¿habrá nuevas figuras de identificación, nuevos fundadores de religiones y nuevos guías espirituales?


No cuento con la aparición de una persona que sea comparable a uno de los grandes fundadores de religiones. Mas bien, supongo que habrá toda una serie de guías espirituales en torno a los cuales se formarán grupos; o sea, personas con carisma que llevarán consigo a otras por el camino ya explorado por ellas. Son como guías de montaña que ya han andado el camino y ahora van por delante de los demás. Puede que surjan nuevas "escuelas" o "sectas", pero eso carece de importancia. Lo que importa es que las personas crezcan espiritualmente, que lleguen a liberarse de los directores religiosos. El ser humano tiene la tendencia de agarrarse a los faldones de alguien en vez de recorrer por sí mismo el camino. Es así como muchos se agarran hoy en día a un "gurú".




¿Qué significa esto para usted, como Maestro espiritual que tiene discípulos y discípulas? ¿Es usted también un modelo a imitar o incluso una persona de identificación?




No, espero poder escapar de ese peligro. He andado un largo camino espiritual en el que he tenido propias experiencias, y ahora continúo por él e invito a andar conmigo a las personas que estén convencidas que éste es su camino. Quien quiera acompañarme será bienvenido. Quien no pueda, deberá buscarse otro acompañante.


De modo que no pretende ofrecer el único camino o uno especialmente bueno. Además, aparte de usted existen otros maestros espirituales. ¿No se hacen la competencia entre sí?


Por lo menos, no debería haberla. Por supuesto un maestro espiritual concederá especial importancia al camino experimentado por él. Pero lo que no se dará entre personas que han tenido una experiencia espiritual auténtica son disputas dogmáticas. Incluso me atrevo a afirmar que, siempre que una persona pretenda estar en posesión de la única verdad, éste es un indicio clarísimo de que no ha alcanzado realmente el espacio místico de la conciencia.


Este sería un criterio negativo para la persona que está buscando un maestro o una maestra, en el sentido de a quienes debería evitar. ¿Qué criterios positivos podría indicar para encontrar a  la maestra o maestro adecuados?


No hay criterios generales que valgan y sirvan como prueba. Prefiero el antiguo aforismo que dice: "Cada maestro tiene los discípulos que merece y viceversa". Al fin y al cabo son la personalidad y el carácter del maestro los que determinan qué personas se agrupan al rededor de él.
Sólo resultará interesante como maestro la persona que ofrezca un camino atractivo y factible, y que, a la vez, inspire confianza. Es requisito imprescindible que vaya surgiendo una relación de confianza entre el discípulo o la discípula y el maestro o maestra. Donde esto no se dé, habría que decidir la separación de mutuo acuerdo.


¿Pero no existen también embaucadores espirituales?


Por supuesto que los hay. Y son reconocibles. Pero no quisiera entrar en este tema. Yo voy por mi camino e invito a andarlo conmigo. Pero si alguien cree haber encontrado algo diferente o supuestamente mejor, puede marcharse en cualquier momento.


¿Dice que se puede reconocer a los embaucadores, ¿cómo?


Siempre resulta sospechoso que alguien que se presenta como maestro espiritual se dé a sí mismo mucha importancia. También resulta sospechoso que procure que las personas dependan de él. Hará muy mal si habla de cosas que no ha experimentado por sí mismo y de las que no pueda dar testimonio. Y lo peor de todo es que persiga con ello intereses económicos.


Muchas personas con tendencias religiosas buscan amparo en el llamado movimiento de la Nueva Era y en el esoterismo(3). ¿Qué ambiente hay en esos grupos en materia de charlatanes y de autenticidad religiosa?


Dentro del movimiento de la Nueva Era hay muchos elementos que no conducen a una experiencia mística auténtica. Hay cosas que pertenecen al ámbito de lo oculto(4) y otras al ámbito de la psicología o de la parapsicología(5). 
Pero no resulta fácil trazar una línea de separación exacta.
Un ejemplo:Hay personas que consumen drogas por motivos realmente serios y de índole religiosa. A menudo les deparan experiencias que van más allá de sus conciencias cotidianas. Si tienen en estos casos un acompañante espiritual experimentado, dichas experiencias pueden ser de ayuda. Pero si no, no es más que un "viaje", les falta lo que la mística denomina el proceso de purificación. Andar durante mucho tiempo por el camino espiritual es lo que transforma a la persona radicalmente. Generalmente no se da esta transformación con las experiencias obtenidas mediante drogas. Por otra parte, muchas veces son solamente experiencias pseudomísticas, que se quedan estancadas en el ámbito de los sentimientos.
(*Al respecto, se puede ver "Roberto Assagiolli y lo transpersonal" y "De la canalización", en la página "Psicología Transpersonal" de este blog)


¿En qué consiste la diferencia?


Las experiencias pseudomísticas no lleva a la persona a un estado de la conciencia más alto, transpersonal, más allá de la consciencia egóica contidiana, sino que la llevan de vuelta a un nivel prepersonal (*Por prepersonal se entiende a experiencias previas al nacimiento o previas a la construcción de la personalidad).
Allí experimenta un estado de unión simbiótico, como lo viven los lactantes con el pecho materno. Este tipo de unidad, que puede ser muy profunda y conllevar fuertes emociones, siempre presupone un yo que se siente muy a gusto en este estado y, en consecuencia, quiere reproducirlo siempre de nuevo. La pseudomística de la Nueva Era, no transforma a la persona, como ocurre con la mística auténtica. En cambio fortalece precisamente su estado egóico, por ofrecer "experiencias de unidad" agradables de las que el yo se jacta. Pero es un camino erróneo, por que en este tipo de experiencia no se da un desprendimiento del yo. Esto último sólo tendrá lugar cuando el yo no retroceda hacia lo prepersonal sino que trascienda hacia el ámbito de lo transpersonal. Para eso el yo se debe  experimentar a sí mismo como un simple centro de organización y de función, sin ninguna permanencia. La experiencia auténtica conduce a una libertad que sobrepasa todo, mientras que el retroceso pseudomístico hacia lo prepersonal puede acarrear un comportamiento adicitivo. Quien preconiza esto como camino místico o espiritual, haciendo que las personas se hagan dependientes de él, es un charlatán y, además, uno muy peligroso.




¿Entonces un maestro espiritual auténtico no anima siempre a sus discípulos a alcanzar de nuevo experiencias místicas?


También él estimulará a sus discípulos y discípulas a seguir continuamente  por el camino, pero les diría que no pueden provocar, por medio de esfuerzos propios estas experiencias, que se darán solamente en aquellas personas que se desprendan de su yo, al que tanto le gusta hacer y experimentar algo. Les indicará que se trata de un camino largo y difícil, un proceso de transformación que volverá transparentes las estructuras psíquicas del yo. Y que puede conducirles a través de fases de desorientación y de desesperación, pero que finalmente les llevará a un punto en que se dará cuenta de que podrá dejar atrás tranquilamente su ego, para entrar en un nivel más alto de la realidad. Quien haya tenido tal experiencia, ya sea discípulo o maestro, no se adherirá a ninguna idea fija ni seguirá fanáticamente a una persona. [...]








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Williguis Jäguer. Monge benedictino porfundamente enraizado en la tradición contemplativa del cristianismo occidental. Para ahondar sus experiencias se entrenó en Zen por espacio de doce años, seis de los cuales los pasó  en la escuela de Zen Sanbokyodan, en Kamakura, Japón. De 1983 hasta 2000 dirigió la casa de San Benito de la abadía de Münsterschwarzach en Würzburg, Alemania, donde sigue dando cursillo de contemplación y meditación Zen.


Christoph Quarch. Doctor en Filosofía  y Director de estudios en el Deutsche Evangeliesche Kirchen-tag (Día de la Iglesia Evangélica Alemana). Hasta el año 2000 fue redactor de la revista "Cometarios evangélicos". Vive en la ciudad de Fulda, Alemania. Es editor del libro de la colección Herder Spektrum: E.U v. Weizsäcker: Eine enue Politik für die Erde (Una nueva política para la tierra). (4746)



Esotérico:  Se dice de la doctrina que los filósofos de la Antigüedad no comunicaban sino a corto número de sus discípulos.
Dicho de una doctrina: Que se transmite oralmente a los iniciados
(Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española)


4 Ocultismo: Conjunto de conocimientos y prácticas mágicas y misteriosas, con las que se pretende penetrar y dominar los secretos de la naturaleza.
(Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española)


5 Parapsicología: Estudio de fenómenos y comportamientos como la telepatía, las premoniciones, la levitación, etcétera, de cuya naturaleza y efectos no ha dado hasta ahora cuenta la psicología científica.
(Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española)




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*NOTAS PERSONALES A DESARROLLAR:


Es importante no perder de vista:


-Sin lugar a dudas me parece que Williguis Jagüer, es uno de los maestros espirituales más congruentes y contundentes de esta época. Desvela de una manera sencilla, clara y en palabras que todos podemos entender, muchas interrogantes muy importantes para todos aquellos que estamos en una búsqueda profunda del camino espiritual. Y lo hace con todo el rigor y la maestría. Sobre todo dentro del ámbito de lo cristiano. 
Sin embargo, creo que es importante señalar que él habla desde la experiencia del contexto de la tradición mística del cristianismo occidental.
-Que el cristianismo en América se configura desde una experiencia sincrética a causa de la conquista en donde a través de cientos de años se ha ido resignificando -sobre todo dentro del mundo del conocimiento tradicional y espiritual indígena que cuenta con una práctica viva y cotidiana hasta el día de hoy-, el valor, la identidad y el sentido que tienen para ellos personajes como Jesucristo,las vírgenes, los santos y las santas.
- Que muchas de las tradiciones espirituales de América son tradiciones tan antiguas como el cristianismo, y es importante apuntar cuáles de ellas lo son.
-Siguiendo esta línea, habría que revisar con más detenimiento qué significa, qué implica y a qué se aplica el concepto de lo "esotérico" dentro de las tradiciones de conocimiento ancestral indígena.
- Por otro lado, en relación al concepto del yo, vale la pena diferenciar entre el yo con minúscula y el Yo con mayúscula; ya que se puede encontrar en distintos textos sobre psicología y autoconciencia en estas dos formas. El yo con minúscula se refiere al ego. El Yo con mayúscula se refiere al Centro Armonizador y Unificador de todas nuestras funciones psicosomáticas. Se refiere directamente al "Ser esencial". (Para referencias, ver el Diagrama Oval de Assagiolli y la bibliografía, publicados en la Página "Psicología Transpersonal" de este blog).